Láminas decorativas: la tendencia que transforma cualquier pared
Las láminas decorativas renuevan rápido, cuestan menos que un cuadro original y te permiten cambiar el ambiente por temporadas. Con un marco adecuado y una paleta coherente, cualquier pared pasa de “vacía” a con personalidad en un día.
Oscar – Sendes Home
10/26/20252 min read


Un cambio en un día (y sin obras)
A todos nos ha pasado: una pared en blanco que parece mirarte cada vez que pasas. El sofá está bien, la luz acompaña… pero falta algo. Las láminas decorativas son ese recurso agradecido que convierte una pared vacía en lugar de encuentro. Se cuelgan en una tarde, cuestan menos que otras opciones y te permiten contar quién eres sin recargar la casa. En Sendes las usamos como punto de partida: eliges una imagen que te emocione y el resto del espacio se ordena alrededor.
Cómo elegir la lámina protagonista
Piensa en la pared como un pequeño escenario. ¿Qué historia quieres que cuente? Puede ser una escena cotidiana, un objeto querido, una abstracción tranquila o un motivo botánico. El truco está en repetir 2–3 colores de esa lámina en lo que ya tienes (cojines, libros, cerámica). Cuando la paleta dialoga, el conjunto respira.
Para que la pieza gane presencia, usa paspartú generoso y marco de madera clara o blanco roto. No es solo estética: el paspartú da aire, la obra “se escucha” mejor.
Dónde colocarla (y a qué altura)
La altura correcta cambia la sensación del espacio. Mide desde el suelo y sitúa el centro del marco entre 145 y 155 cm;
es la referencia de “a la altura de los ojos” que usan museos y galerías. Si vas a crear grupo, dibuja primero las siluetas en
papel y pégalas con cinta para encontrar el ritmo antes de hacer agujeros.
Sobre el sofá funciona una pieza 50×70 centrada o un díptico 40×50.
En pasillos y zonas estrechas, una galería lineal de A3 aporta movimiento sin agobiar.
En aparadores y estantes, apoyar una A2 ligeramente solapada con una A3 da un aire casual que invita a viajar a
través de las estaciones.
Rotar para vivir mejor la casa
Una de las ventajas de las láminas es que no te atan. Puedes moverlas, cambiarlas de estancia o guardarlas un tiempo y volver a colgarlas. Apoyarlas en estantes es ideal para esta rotación: no hay taladros nuevos y el hogar se siente vivo.


Inspiración Sendes
En nuestras colecciones trabajamos con paletas pensadas para combinar entre sí. Una lámina protagonista y dos piezas “eco” alrededor (por color o tema) bastan para transformar una pared de un vistazo. Lo importante es que lo que cuelgues te guste de verdad: si la pieza te hace sonreír cada vez que pasas, es la correcta.
